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viernes, 20 de mayo de 2016

Nietzsche y el Estado.





Odio tener que asumirlo, pero sospecho que Nietzsche tenía razón también en las cuestiones del Estado.
“El gran invento del hombre civilizado”, y al que el prusiano se refirió como  
“monstruo frío” o “el perro humeante” fue objeto de algunas de sus críticas más desgarradas, polémicas en todo caso.  Argumentaba su repulsa hacia este ente abstracto en las malas prácticas que observaba  del llamado estado democrático moderno, un instrumento con el que a juicio del padre de Zaratustra,  se vulgariza a los seres humanos,  ya que éstos se ven obligados a entregar su voluntad a los llamados como hombres de Estado, sobre los que eleva a la condición de “sacrosantos”, siendo el común de los mortales un gota en el océano en aquello de tomar decisiones que les afectan.
Este acto perverso se ampara en el ejercicio de lo que él llamó como el “oscurecimiento de las masas” (el atontamiento masivo, vaya), fundamentado en una grave crisis cultural derivada de una educación deficiente dirigida por el propio Estado (que se protege a si mismo de esta manera), y que precisamente  se centra en ensalzar  esos mismos “valores democráticos” (aprendemos a votar y a delegar en otros, y eso es bueno por naturaleza).
Igualmente, ataca la actitud déspota y desproporcionada “del gran leviatán”  a partir del abrazo que éste da a los principios religiosos, de cuya   ética y  moral se vale para subsistir y hacer valer sus principios. Aunque sea desde un contexto diferente al del Estado arcaico, a los ojos de Nietzsche, el Estado moderno sigue teniendo una actitud de  paternalismo con la religión (no le interesa que desaparezca), quien a su vez también precisa de la existencia del propio  Estado. Ambos coexisten, ambos se benefician de las virtudes del orden armónico de la sociedad estructurada que los dos preconizan, se hacen fuertes el uno al otro.
Luego está el asunto jurídico, arma de doble filo con el que el Estado hace valer sus propios intereses a golpe de imposición, desvirtuando cualquier tipo de interés individual de cada uno de sus ciudadanos.

A mi me suena de algo este tipo de reflexiones... en fin, luego preguntarán el por qué existe el Nihilismo….


domingo, 8 de mayo de 2016

El oráculo de los libros frente a la mediocridad





La literatura engrandece nuestra existencia desde diferentes puntos de vista. Es la verdadera fuente de conocimiento, sin cuyo recurso, jamás podríamos alcanzar un grado de desarrollo intelectual digamos superior, aquel que nos permite ser conscientes  de la realidad que nos rodea.
Esta es la esencia misma de la vida bajo mí humilde entender, el saber cuál es el verdadero papel que tenemos asignado en este mundo tan estructurado, a partir del entendimiento de los condicionantes prefijados que no dependen de nosotros mismos. Solo así podremos aceptarlo si ello nos complace o revelarnos con toda nuestras fuerzas.
A veces, esto mismo, nos conduce hacia el propio abismo, porque la mente del ser humano (nuestra verdadera riqueza) es francamente compleja, y para ella resulta muy traumático el asumir las verdades ocultas que están dispersas entre el halo de mentiras que inundan nuestro propio universo personal, totalmente influenciado por los condicionantes externos que se explican desde un contexto social.
Este tipo de revelaciones solo se encuentran en el mundo de los libros. La literatura es realmente un camino que nos ayuda a sumergirnos en un baño de realidad incómodo pero necesario si queremos llegar a sentirnos realmente libres, y plenos conocedores de las verdades atemporales que rigen en la sociedad; es posible incluso que corramos el riesgo de adquirir criterios y razones que nos inviten a refutar  los valores que nos parecían eternos y naturales (que también pudieron ser impuestos desde los “otros” libros, todo sea dicho),  aquellos que hemos interiorizado sin ser conscientes y que han impregnado nuestra personalidad, forjando eso que conocemos como la  ética y la moral, y que nos ha permitido vivir desde siempre en una sociedad hipócrita, decadente y enferma de si misma (asevero esta afirmación con hechos, solo hay que darse una vuelta por las crónicas de los periódicos para concluir estas verdades).
En estos tiempos que corren, en los que en el fondo todos sospechamos  que hay algo más allá del simple teatro en el que se convierten nuestro día a día (se respira en el ambiente un cierto tufo esclarecedor que a veces se deja entrever para sorpresa nuestra),  evoco más que nunca hacia el universo de los libros como única vía para llegar a entender este mundo tan complejo y simple a la vez, que siempre ha estado ahí, con los mismos problemas y vicisitudes, puesto que los acontecimientos que se suceden son totalmente predecibles desde un punto de vista histórico, ya que es la condición humana la que va marcando la pauta del devenir de nuestro momento, y aunque esta está sujeta a un proceso evolutivo ligado al de la propia cultura, aloja en su interior unos mínimos rasgos que se repiten una y otra vez entre los individuos; el intentar hacer valer su propia voluntad sobre las del resto, algo que solo consiguen los poseedores de ciertas dotes, de tal manera que al final  todos nos movemos por la inercia de los  intereses particulares de aquellos que imprimen su impronta sobre la colectividad.
A pesar de la mediocridad que nos rodea, siempre han existido personas que han disfrutado de una gran virtud, la de reconocer y denunciar los estigmas que demuestran estas cuestiones que se ha repetido a lo largo de la historia; se trata de auténticos visionarios o simplemente cronistas de un mundo realmente oculto que nos aguarda expectante a la vuelta de la esquina. Dentro de la literatura encontramos un buen puñado de ellos.
   
Todos estos grandes autores recurren a un mundo figurativo abstracto, en donde se sienten cómodos para plasmar sus propias ideas, bien por el miedo al rechazo social del momento en el cuál viven, bien porque ese es realmente su vaticinio ante unos hechos que bien apuntan hacia un presente paralelo o un futuro plausible que ellos han imaginado de esa manera.

En estas historias supuestamente fantásticas podemos encontrar respuesta a muchas de las cuestiones que sirven para explicar aspectos de una realidad que en teoría se presume lejana y desconocida para nosotros, y que nos envuelve sin que seamos conscientes hasta condicionar nuestros movimientos individuales. Ese mundo entre bambalinas nos lo evocan de una manera sutil figuras como Joseph Conrad, George Orwell, Tomas Moro o incluso el propio Dante Alighieri. Nótese que hablo desde la transversalidad de “géneros” literarios (a veces, meras etiquetas comerciales), porque realmente uno puede encontrar estas revelaciones en escenarios muy dispares, generalmente planteados desde un entorno figurativo que resulta ser además una delicia para los propios sentidos del que lo lee.
   

Hoy más que nunca,  debemos aferrarnos a las lecturas de estos clásicos si pretendemos sobrevivir en este mundo tan estúpido, en el que precisamente se invita a pasar de largo por entre los trabajos de tan sublimes personajes. Todos ellos son cronistas de la naturaleza humana, y de sus palabras podemos aprender a entendernos como animales gregarios que somos, algo que se antojo imprescindible si queremos prevalecer con todas nuestras virtudes intactas, aquellas que nos convierten en individuos libres.  



jueves, 14 de abril de 2016

Mi relación con el mundo de la escritura.



Adrián Tejeda Cano es autor de diversos trabajos técnicos asociados al ámbito de la educación y de la promoción/divulgación científica, así como de novela.

En cuanto a su producción, además de los diversos artículos publicados en revistas de ámbito especializado, local y escolar, ha escrito ya dos libros completos, y  participado en otro como coautor.

Con respecto a los trabajos técnicos, hemos de mencionar la participación en el libro “Divulgación. Innovación en la enseñanza de las ciencias” publicado por la Editorial q en colaboración con la asociación Sciencix en el año 2015 (http://scientix.fecyt.es/2015/05/divulgacion-innovacion-en-la-ensenanza.html), pero sobre todo la guía “Bases teóricas para las contextualizaciones didácticas con contenidos corcheros”, publicado por la editorial q en el año 2012, siendo este un libro inédito ciertamente considerado por los circuitos especializados en la materia (ya va por su segunda edición), y cuyo objetivo es el de acercar el mundo del corcho a las aulas de enseñanza y a la sociedad en general. (http://editorialq.com/divulgacion/9-bases-teoricas-para-las-contextualizaciones-didacticas-con-contenidos-corcheros--9788415575009.html)


En la faceta como novelista, el autor ha participado en dos concursos internacionales de literatura de ciencia ficción organizados por la primera editorial independiente en España, Ediciones Irreverentes, quedando en los dos certámenes como finalista.
Precisamente, uno de los trabajos presentados ya está publicado en la misma editorial, su primera  novela “Pangea” que también se encuentra ya en su segunda edición. (http://www.edicionesirreverentes.com/2099/Pangea.htm).

Mi relación con el mundo del corcho.



En cuanto a la trayectoria específica asociada al sector corchero, podemos mencionar las siguientes:


-Por un lado como consultor y asesor de empresas, asociaciones y entidades de la administración en la temática de corcho, desde el año 2004.

De entre los trabajos en los que ha participado, cabe destacar los siguientes:

  • Dentro de diversos proyectos de investigación para el Cluster del corcho de Extremadura, en colaboración con ICMC, ASECOR, APCOR, Administraciones locales y Consultoras especializadas:

-  “Diseño de un modelo de Gestión para la planta ECOTRAFO”.

-    “Estudio de un proceso de tratamiento de vertidos para las empresas corcheras de San Vicente de Alcántara”

-      “Curso de formación en Systecode”.

-      Estudio de investigación del mercado del corcho y participación del Plan Estratégico del Sector Corchero.

  • En colaboración con la facultad politécnica de Cáceres y el ICMC, redacción técnica de un proyecto de investigación para la determinación de calidades de corcho mediante técnicas de ultrasonidos.


  • Dirección asistida y formación de personal  en el laboratorio de cromatografía de la empresa DIAM Corchos.


-Técnico de Calidad de la empresa Corchos de Mérida (actualmente DIAM CORCHOS), en un período transcurrido entre Enero del 2004 hasta septiembre del 2009, realizando las operaciones típicas de un analista de laboratorio especialista en cromatografía además de otras más genéricas relacionadas con el ámbito de la Gestión en Calidad, PRL, Medio Ambiente y Responsabilidad Social Coorporativa.

-Investigador, como colaborador del grupo de Historia económica de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Badajoz desde hace dos años, en el campo de los distritos industriales corcheros


-Divulgador de la temática “corcho”, mediante:

-  La elaboración de publicaciones didácticas dirigidas a diversos colectivos, destacando el educativo. En este ámbito cabe reseñar la elaboración de una guía inédita para ayudar a divulgar con contenidos corcheros en las aulas de secundaria. 


-Asistencia como ponente a congresos nacionales e internacionales, charlas y coloquios en foros y medios de comunicación sobre diversos temas que afectan al sector.


-Promotor del proyecto “distrito industrial corchero extremeño”, dirigido a revitalizar y modificar la fisionomía del tejido empresarial corchero extremeño, siendo miembro portavoz del grupo de investigación de Historia Económica de la UEX, actuando además como interlocutor de esa entidad y de las empresas que forman parte del mismo con el resto de agentes implicados.  

- Promotor de la creación  del Observatorio del Corcho Extremeño, (OCICEX), siendo su presidente actualmente. Se trata de una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo fundamental es la promoción y el fomento de la especialización en la transformación de productos corcheros en Extremadura desde la Gestión del Conocimiento, sirviendo para ello como punto de encuentro de las propias Empresas y sus Asociaciones, los Centros Educativos y Científico-Técnológicos de la región, Administraciones y la propia Sociedad en general, para de esta manera poder diseñar y desplegar estrategias comunes eficaces, efectivas y eficientes.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Roquetin estaba equivocado (la vida es demasiado maravillosa incluso en la adversidad).










 El protagonista principal de "La Náusea" de Sartre, Antoine Roquetin, manifestaba su desazón frente a la revelación que le supuso el ser consciente del vacío tan grande que tenía en su vida, mediante ciertos ataques de náusea que lo sumían en un trance enfermizo, síntoma de la crisis existencial que sentía el alter ego del filósofo francés ante tal verdad.
Roquetin creía tener sus propios motivos para sentir lo que sentía. Su vida, como la de cualquiera realmente, estaba llena de generalidades que asumía como singularidades propias.
Precisamente son estos motivos particulares a los que nos aferramos para reafirmarnos como individuos diferenciados, que es lo que buscamos, poder construir nuestra propia historia personal desde lo que nos pasa. Tenemos necesidad de sentirnos especiales, es lo que nos hace vivir, ya que tal sensación nos produce una cierta autocomplacencia que nos mueve a seguir con nuestro proyecto vital, que se supone que es nuestro, genuino y de nadie más.

Pero las dudas empiezan a asaltar cuando somos conscientes de que alguien ha escrito ya los mismos capítulos que nosotros estamos intentando materializar, y vemos que la prosa utilizada no es de nuestro agrado. El baño de realidad nos sume en un pesimismo que nos atrapa en un fango de preocupaciones del que es difícil salir, nos sumerge en una tristeza desgarradora que acrecenta nuestros miedos frente al posible futuro que se supone ya está escrito, y por lo tanto, no hay alicientes que nos hagan luchar por labrarnos un camino propio.
Yo vivo continuamente intentando destruir ese mantra, y siempre albergo la esperanza de poder solventar los obstáculos que me van saliendo, a pesar de percibir en el horizonte el resultado desagradable de la materialización irremediable de unos hechos más que esperados.
Frente a los problemas cotidianos que nos recuerdan que seguimos vivos (los tenemos porque ESTAMOS), si sirven para emborronar nuestra realidad, yo tiendo a asumirlos de manera muy visceral, y esto me lleva a sufrir un estado emocionalmente superior, un clímax de sentimientos encontrados realmente agotador, día tras día, hora tras hora, minuto a minuto. No soy capaz de relativizar las cosas, lo siento, y además hago apología de ello. Vivo y sufro a partes iguales, porque creo que para alcanzar las metas no hay lugar para el conformismo y la autocompadencia, y esa necesidad hace que tengamos que romper cadenas, lo cuál supone sufrir de alguna manera.
A pesar de todo, hay que agarrarse a la vida, y eso implica hacer lo propio con la necesaria lucha constante frente a estas adversidades que nos acechan por ser lo que nos pasa patrimonio del ser humano, y por lo tanto, conocido y predecido por todos, pero hay que nadar contracorriente para intentar reescribir la historia. Eso es lo que nos debe dar fuerza, es la única manera de poder sobrevivir.
Sinceramente, creo que Roquetin estaba equivocado.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Nuevos avances en el proyecto de distrito industrial corchero.



Seguimos avanzado en esta ardúa pero apasionante tarea que está siendo el contribuir a propiciar el CAMBIO necesario en el negocio corchero extremeño, a partir de ese ilusionante proyecto que comenzara en Julio de 2014, y que bautizamos con el nombre de "proyecto industrial corchero"

Se han ido dando pasos serios, pausados pero sólidos, todos ellos necesarios para hacer realidad una idea histórica que siempre ha golpeado las conciencias de aquellos que vivimos este mundo como parte de nosotros mismos, y que no es otro que el de la especialización en la transformación.


En estas últimas tres semanas hemos avanzado mucho en todos los frentes, en los estratégicos a medio plazo pero también ya en otro escenario más tangible, tocando incluso a mercados emergentes que puedan asumir los productos "made in distrito".

La nueva empresa de comercialización de corcho, Sociedad Extremeña para la Comercialización y la Innovación del corcho S.L. ya camina para ser el buque insignia que necesitamos en Extremadura de cara a defender su marca desde sector corchero y tomando como referencia aquello que siempre faltó en la historia de nuestro negocio, la tan necesaria especialización en la terminación y comercialización de los productos finales.

 Logo de la empresa.

 La constitución de esta sociedad mercantil es posiblemente, uno de los aciertos más grandes que se hayan llevado a cabo desde el negocio regional en los últimos veinte años.

Aglutina a empresas de toda la cadena, las cuáles se benefician del "sinergismo" de la colaboración (la unión hace la fuerza).

El poder realizar ofertas compartidas en los productos, claramente es todo un beneficio directo para las empresas que trabajan la última parte de la cadena, pero, ¿qué pasa con los preparadores que formen parte del consorcio? ¿qué beneficios les aportan?,

-Primero porque si vienen mal dadas y quieren participar de la cadena, se aseguran un mercado que poco a poco va siendo escaso ( tal y como va el mercado y analizando su tendencia, no sobra la preparación, pero sí muchos preparadores), además, con unas condiciones mutuamente beneficiosas de mercado para el suministrador y el cliente.

-Segundo, forma parte de una empresa estratégica que tiene la bendición de la administración, y que como tal, va ser tratada, arropada y protegida, sin duda alguna.

-Tercero, el preparador tiene la posibilidad de disfrutar de la atmósfera del "capital social" propia del distrito, que desde su punto de vista implica asumir una serie de ventajas que se dan por la colaboración entre empresas, las cuáles comparten ese "saber hacer" entre unos y otros, lo justo y necesario para dar progresivamente el salto a la transformación aprendiendo de los que ya lo hacen.

Es por esto que se hacía imprescindible  el poder contar  con una forma jurídica propia en forma de empresa mancomunada, como también desde el punto de vista estratégico el disponer también del Ocicex. Observatorio del corcho extremeño, valiosa herramienta para generar las condiciones que el proyecto precisa para funcionar, y cuya  objetivo fundamental es "la promoción y el fomento de la especialización en la transformación de productos corcheros en Extremadura desde la Gestión del Conocimiento, sirviendo para ello como punto de encuentro de las propias Empresas y sus Asociaciones, los Centros Educativos y Científico-Técnológicos de la región, Administraciones y la propia Sociedad en general, para de esta manera poder diseñar y desplegar estrategias comunes eficaces, efectivas y eficientes."


Estamos por tanto "armados" para la batalla. Ahora solo toca seguir trabajando de forma conjunta por parte de todas las partes interesadas (centros de conocimiento, administraciones, empresas, asociaciones, etc) en pro de los beneficios de un sector que es santo y señada de Extremadura, España y la Península Ibérica.

jueves, 30 de julio de 2015

Distrito industrial corchero: Un esperanzador futuro se atisba en el horizonte.



Por estos días se ha cumplido justamente un año de la puesta de largo de un proyecto  con el que se pretende hacer justicia a una necesidad histórica con San Vicente de Alcántara y con su comarca. 

Un utopía ante la cual los más valientes emprendedores que han creído en la necesidad de quedar el valor añadido en nuestra región dentro del negocio corchero, siempre se han quedado a medio camino, bien por la falta de unidad e integración de un sector que ha adolecido de ese arma tan importante con el que las pequeñas y medianas empresas pueden afrontar los retos del mercado (“el asociacionismo práctico” y “la colaboración competitiva”), bien por las dificultades y las trabas burocráticas que la propia administración siempre ha puesto, sobre todo por decisiones poco favorecedoras a un eslabón de la cadena crítico, como es el de la etapa empresarial, centrándose sobre todo en la etapa forestal en lo que se refiere al corcho.

Esa utopía que quedaba en el olimpo de las cosas imposibles empezó a tomar tierra el día 17 de Julio de 2014, justamente con la visita de la vicepresidenta del Gobierno de Extremadura de entonces, Cristina Teniente. Ese hecho fue crucial para la etapa en la que nos encontramos ahora mismo, puesto que en aquel momento conseguimos que confluyeran sensibilidades muy dispares hasta el momento, la de  los empresarios y administraciones, y apoyamos en todo momento por los centros de conocimiento regionales, pudiéramos hacerles ver a ambos la necesidad de la apuesta en práctica de un modelo  de Economía basada en un cambio de paradigma en la concepción del negocio que debe trascender del aspecto mercantilístico, incorporando en las planificaciones estratégicas  el factor territorial y también el social. En resumidas cuentas, organizar un verdadero distrito industrial corchero al estilo italiano en una comarca en donde el negocio  ha sido el santo y seña durante su historia más reciente.

En este último año hemos ido dando pasos cortos pero seguros. 

Hemos conseguido un hito histórico, que 21 empresas de las 33 (algo así como el 63% del negocio corchero extremeño) que hay en San Vicente de Alcántara, y que engloban toda la cadena productiva, se pongan a hablar, y se asocien en un consorcio empresarial cuyo objetivo es el de la comercialización de productos finales de corcho marca Extremadura. Actualmente  estamos en la fase de diseño de su estrategia empresarial, acompañándolos en este largo, duro pero apasionante camino.

Este paso es clave porque si queremos que todo el conjunto de oportunidades aparezcan y se genere un verdadero boom expansivo que arrastre a otros subsectores accesorios (comercios, servicios de logística, mecánica etc) y paralelos (las empresas corcheras ya creadas y las que se pueden crear por demanda agregada), y que verdaderamente se produzca ese efecto amplificador que nosotros buscamos  generador de bienestar y riqueza en nuestra comarca, necesitamos un eje sobre el que vertebrar nuestro avance. 
Ese buque insignia es esta sociedad empresarial, y de ahí que sea muy importante que esta experiencia llegue a  buen puerto, se cree de esta manera manera un “corredor” que permita controlar toda la cadena "de la cuna a la tumba", que sirva de puntal al resto de las empresas (no solo corcheras, repito), y así no quedar  a merced a las políticas empresariales de las grandes firmas.

Del mismo modo, también estamos trabajando en aquellos aspectos más generales que atañen al distrito industrial per se.  En concreto,  la constitución de un observatorio de corcho, una asociación sin ánimo de lucro que actúe como organismo planificador e integrador de las opiniones de todas las voces de la sociedad de nuestro entorno, y que tenga en este proyecto su verdadera razón de ser. Este aspecto, igualmente lo tenemos en un avanzado estado de realización, y a la espera de incluir la asociación en el registro de organización de esta índole a nivel regional, ya está  funcionando en la sombra.

Ahora toca un aspecto importante, el que la administración mueva ficha. Necesitamos el apoyo y el impulso necesario que nunca ha habido, bien por la ausencia de una demanda clara por parte del negocio por su desestructuración (ahora la cosa a cambiado sustancialmente, al menos en una parte importante del mismo), bien por un planteamiento político alejado del ala empresarial, al cual se le debe dar la importancia que merece.

Aquí van a jugar un papel esencial los posibles interlocutores que tengamos, que ahora desconocemos dado el cambio político que hemos tenido, y su sensibilidad para con el proyecto, que cuenta con un respaldo mayoritario de las empresas y de la sociedad de la comarca en general.

Ya habíamos avanzado mucho en ese sentido con la anterior administración, y esperamos seguir manteniendo la misma sintonía con la actual, porque no olvidemos, se trata de algo inédito, un plan dado por la propia sociedad a los que en teoría deben ser los responsables de haberlo definido hace mucho tiempo. Tienen ya todo el trabajo "sucio" hecho, ahora les toca arrimar el hombro de verdad, y ahí estaremos nosotros vigilantes para exigírselo.

viernes, 2 de enero de 2015

Pangea: Un viaje a algunas de mis obsesiones.





Hace unos días hablaba con un buen compañero y amigo sobre mi novela, PANGEA, y la impresión que el susodicho se ha llevado a propósito de lo que planteo en el libro, muy favorable para mi regocijo, si bien es cierto que yo esto de la lectura lo enfoco por puro placer personal. Es una cuestión de egoísmo puro y duro.
Este amigo del que hablo me decía que era bastante escéptico con lo que llegó a sus manos. Cual fue su sorpresa (según comenta) cuando empezó a bucear en la novela y comprobó que eso “no era ciencia ficción”.
Yo le contesté que eso de los géneros no es más que una mera etiqueta comercial, sobre todo si lo que se intenta es aglutinar una serie de tendencias muy heterogéneas como es el caso de lo que en teoría entra dentro de lo que es “sci-fi”.
Por lo tanto me he decidido a escribir este post aclaratorio con el único objetivo de “spoilear” el “making off” de mi trabajo, de cara a que el lector que se atreva a viajar conmigo en lo que yo planteo en PANGEA, tengo algunas referencias que le permitan llegar a la meta elegida con un cierto éxito, que en su caso debe ser  el pasar un rato agradable y sobre todo reflexionar de muchas de las cosas que nos pasan como individuos miembros de esta sociedad que nos ha tocado vivir, con sus virtudes y sus defectos.
En lo que a mi respecta, realmente PANGEA yo lo he concebido como un viaje personal en la profundización del conocimiento de algunos temas que me interesan. Todo ello me ha hecho crecer como persona en muchos aspectos, antes de escribirla (con el análisis de los libros que he utilizado como inspiración y referencia), durante (aunque estoy en los comienzos en el arte de escribir, creo que algo hemos aprendido durante el proceso de concepción), y después (analizando y comparando con perspectiva y retrospección el resultado del trabajo).
El camino que comencé hace cuatro años me ha servido para realizar mi propio homenaje a una serie de géneros literarios que me han apasionado desde que los conocí (aquí sí que podemos utilizar esa etiqueta de forma precisa). Así podemos mencionar quizás a dos por encima de todo, el género distópico y su opuesto, el utópico.
Con el primer término hacemos referencia a aquella literatura que bucea en el análisis de lugares tanto imaginarios como reales en donde imperan las anomalías y, por extensión, para describir aquella sociedad políticamente y/o socialmente aberrantes frente y en oposición a ls “utopía”, que designa el buen lugar, es decir un lugar idealizado.
Dentro del género distópico es fácil encontrar autores considerados por muchos como auténticos visionarios, dado el grado de predicción de sus planteamientos en la configuración de las sociedades de un futuro realmente lejano para el tiempo en el que vivieron. Yo destaco principalmente a tres de ellos, George Orwell, y su novela de cabecera 1984, Aldous Huxley y su “un mundo feliz” y Ray Bradbury, padre de una de las obras más emblemáticas que yo jamás haya leído, Farenheit 451.
El lector que se acerque a estos trabajos quedará sorprendido por lo que en los libros se nos presenta, en ocasiones fácilmente asociables a períodos oscuros de nuestra historia, como pudiera ser el nazismo o el comunismo soviético, y siguen estando de rabiosa actualidad. De hecho más de un@ puede caer en el error de pensar que estos visionaros de la pluma hayan tomado como referencias esos acontecimientos, pero claramente quedará sorprendid@ al comprobar las fechas de edición de esos trabajos, muy anteriores a esos períodos a los que me refiero, y por supuesto a la actualidad.

En el otra parte del tablero está la literatura utópica, aquella que utiliza como escenarios sociedades idealizadas a los ojos de los autores que las conciben. Aquí destaco por encima de todo  un trabajo, “Utopía” de Tomas Moro. Para mi ese libro supuso un shock emocional importante, sobre todo teniendo en cuenta que Moro, lo que consiguió con el libro fue criticar duramente el régimen del monarca Enrique VIII en sus propios ojos sin que este se percatara. Sin duda era un maestro de lo sutil.
He de decir que todo el libro está plagado de detalles y símbolos en clara alusión a esos y otros tantos libros que he utilizado como referencia.

Otro pilar angular en mi viaje particular ha sido intentar aprender algunas cuestiones sobre nuestro sentido como sociedad. Esto me ha llevado a realizar un recorrido amplio que va desde una época ficticia que, con sus matices, recuerda mucho a nuestro contexto actual (sobre todo en el escenario en el que nos movemos los ciudadanos del viejo continente), hasta el propio origen de las sociedades, muy vinculadas a la aparición de las ciudades en lo que hoy es conocido como oriente medio.
En ese análisis me ha interesado intentar describir el papel que jugamos nosotros como individuos dentro de ese invento que hemos creado para vivir en comunidad, y las influencias mutuas que puedan  establecerse entre ambos.

Justamente ahí aparece en escena mi tercera obsesión, la formación de la conducta de los individuos, y el papel que juega lo que pasa a nuestro alrededor.

Con estos tres pilares se describe una historia en donde el viaje también es el hilo conductor de lo que intento  narrar, tanto a nivel interior de los personajes que forman parte del libro, como a nivel exterior.
Así se fragua una huida desesperada del protagonista desde una sociedad distópica en su concepción, “la futurista” con grandes tintes de actualidad si analizamos y contextualizamos las metáforas que he utilizado, hacia otra opuesta en todo su sentido, aquellas en la que priman unos valores de convivencia totalmente contrarios.
He jugado con ese contraste de mundos en la narración, presentando y describiendo los pormenores de uno y otro caso, claramente identificables (creo), desde los títulos de los capítulos hasta la propia semántica.
Así, me ha interesado mucho destacar y hacer algo de crónica social desde el escenario particular de mi propia distopía, de la que paso a mencionar algunas consideraciones de interés.
Me he centrado mucho en vincular ese entorno de planificación lúgubre tan propia de las sociedades distópicas como es el caso de los entornos urbanos. Ahí va mi primera paradoja (el libro está plagado de ellas), puesto que he utilizado como modelo las bases de una ciudad única por su belleza y su atmósfera, ejemplo del cosmopolismo europeo, la ciudad de Praga, obviamente con un cierto grado de distorsión necesaria, además empleando para ello un supuesto período histórico de transición entre un antiguo régimen (el nuestro, el que estamos viviendo en estos momentos) y un supuesto nuevo orden. Intento pues quedar constancia de ese momento de cambio también en el elemento físico que vertebra la sociedad, la ciudad y sus construcciones, proceso al que me refiero como “metamorfosis social” (primer homenaje a un gran autor praguense, Franz Kafka).
Esa atmósfera de aislamiento propio de los entornos urbanos, en este caso tremendamente exagerado como no podría ser de otro modo,  lo considero como la  herramienta utilizada desde ese régimen bárbaro que represento, con el único fin de generar introspección en los individuos esclavos de esa sociedad (tanto los opulentes como los que no lo son), y así contener cualquier conato de rebeldía.
También es clave la aparición en escena del recurso conocido como LOCKER, el verdadero motor que dispara los cambios sociales que caracterizan al nuevo orden. Nuevamente la metáfora está presente, en este caso en referencia a la figura a uno de los padres del liberalismo clásico, John Locke, tendencia esta que respeto y comparto en su concepción, pero que ha degenerado en ese planteamiento tan de nuestro tiempo que conocemos como neoliberalismo.
Curiosamente he encontrado algo similar en esto de emplear un recurso natural como la base de la trama para articular una novela de crítica social en uno de los autores que más me han impactado últimamente, como es el caso de Joseph Conrad, pero eso lo he descubierto después, no antes de escribir Pangea.
Las relaciones comerciales en la base de la explotación del recurso, en el que claramente existe una asimetría del conocimiento de los pros y los contras de esa necesidad de consumo desmedido del material milagroso por parte de los ciudadanos, es realmente la clave. Esa es la puerta para que el nuevo orden se instaure como garante de la explotación racional de un bien limitado, escaso en si mismo, que hace que para salvaguardar el recurso, los ciudadanos tengan que entregar su libertad y soberanía sobre aquellos que tienen un plan, articulado, organizado en el que se debe hacer una restructuración de la sociedad en grupos o castas (término este muy de moda por desgracia para mi, aunque las fechas de concepción de este libro están ahí). En esa concepción están los opulentes, los elegidos para el uso y disfrute del recurso, y los que están especializados en producirlos. Dentro de este entramado simplificado no tienen cabida los “seres deficitarios”, aquellos que no generar esa eficiencia necesaria. Precisamente el protagonista de esta novela pertenece a este grupo.
Intento igualmente dibujar esa relación que existe entre el poder económico (visto aquí desde la metáfora de productores del Locker) y el propio estado,  y como afecta, dirige, controla a las propias naciones, además obligando a las mismas  en base a las relaciones comerciales a establecer un plan común único.
El lector de estas palabras seguro que ve algunos paralelismos con nuestra realidad actual.
Me he basado igualmente en utilizar algunas experiencias pasadas para construir la manera en la que se producen  esos cambios necesarios pero dolorosos desde la instauración de un régimen sociopolítico autoritario. Estos días, mientras revisaba el texto, antes de editarlo, me asustaba a mi mismo, comprobando cuanto de real y actual hay en lo que se dice. La Historia está condenada a repetirse, dicen algunos.

En frente de esto está “el país entre dos ríos”, paradigma utópico de la sociedad libre. Se trata de una sociedad endogámica situada en lo que hoy es Irak. Este escenario no es gratuito, y obedece a un sentido concreto. Tal y como he mencionado en párrafos anteriores, intenté buscar y construir una sociedad idealizada a la que incorporar mi manera de ver las cosas (advierto que lo que yo planteo es una total exageración, en la que realmente no creo), y para ello era necesario ir al propio origen de esa organización entre humanos que es la sociedad, es decir las primeras ciudades.
Es curiosísimo la gran cantidad de hallazgos que he encontrado con la lectura de algunos libros de historia antigua y de antropología, como puede ser el papel de las doctrinas religiosas como garantes de la vida urbana, en la que es necesario disponer recursos compartidos, que cuestan entregar dado nuestro individualismo y egoísmo innato, pero que se supera si está la mano de “la Institución”, el nexo de la vida terrenal y el más allá, solicitando ese tributo. También curiosísima ha sido la descripción de las confluencias de las distintas religiones, de cómo comparten tradiciones, algunas de ellas derivadas de esos tiempos ancestrales (diez mil años). Eso a mi juicio desacredita cualquier legitimidad de pureza por parte de ninguna doctrina sobre las otras, aunque ese es otro tema en el que no pienso entrar.
He intentado igualmente incluir detalles de la vida en esa época, con costumbres que según los registros gráficos existentes fueron de la manera que yo describo, así como la organización urbana de la época. En otros casos los he desvirtuado a mi antojo para llegar a donde quise hacerlo, que no era otra cosa que el intentar imaginar qué hubiera pasado dentro de un marco concreto diferente al que hubo: El conocimiento como riqueza esencial y patrimonio de una sociedad y un aislamiento necesario para preservar esa pureza de principio con el resto de sociedades.

Es importante también mencionar el por qué de Pangea como título. Como muchos lectores sabrán, ese término hace referencia a un supercontinente que hubo en tiempo pretéritos, y que apareció en varias ocasiones durante los tiempos geológicos como resultado de la contracción y expansión de las tierras emergidas que hoy conocemos Me pareció muy interesante usar esa metáfora para describir la finalidad del viaje que “el ciudadano K” (Kafka y su “Castillo” otra vez presente) estaba dispuesto a correr, volver al origen de la sociedad para aprender los valores primarios de la misma, y llevarlos a su tierra para intentar ayudar a generar los cambios que se precisan. En cuanto a las aventuras y desventuras que le ocurren al protagonista en ese viaje,  en este caso he de confesar que he construido una versión actualizada del mito del rey Gilgamesh, una de las primeras escrituras que se conocen en historia antigua.

Por último me gustaría puntualizar un par de detalles con respecto al estilo que usado, puesto que esto también es importante para el desarrollo de la novela. He intentado construir mi historia a partir de un cuaderno de bitácora, de crónicas de lo que le van aconteciendo a los personajes, asumiendo la dificultad que en ello hay para alguien que empieza en esto de la escritura. Para mi no fue nada fácil asumir ese rol de narrador en primera persona, y de hecho, en ocasiones he sentido hasta ansiedad durante el desarrollo del libro, a pesar de que ahora,  viéndolo con perspectiva, creo que la transmito también en la historia como parte de ella misma, lo cual es necesario para crear el ambiente que me propuse.
Esta elección tiene una razón de ser y es la de poder jugar con el lector, confundirlo, generarle dudas para, finalmente, impactarle y así obligarle a reflexionar.



 





sábado, 26 de julio de 2014

Sobre SYSTECODE




El otro día asistí a una reunión  bastante jugosa en la que se pusieron a debate muchas cuestiones sobre las que poder empezar a construir el futuro del negocio corchero sanvicenteño, y por extensión, el extremeño.
De entro todo lo hablado, aparecieron algunos temas colaterales de gran interés, en los que no quise participar en el debate por aquello de no desviar demasiado la atención de los puntos claves que se estaban tratando.
Uno de ellos estaba referido a la labor como garante del aseguramiento de Calidad del sistema de auditorías SYSTECODE, hoja de ruta sobre el que las empresas corcheras han construido un modelo de garantía de calidad.
En un debate en el que se estaba defiendo la necesidad de capacitar a las empresas en aquello que tiene que ver con la competitividad en los mercados, era inevitable que no saliese ese tema a colación.
Desde la administración se achacaba en cierta manera la falta de compromiso en este aspecto por parte de las empresas, puesto que muchas de ellas habían abandonado el sistema de certificaciones por cuestiones diversas.

Sobre este tema, que da para debatir horas y horas en cuanto a las virtudes y no virtudes del modelo, entiendo que conviene aclarar un aspecto básico, por un lado, la naturaleza de “la norma” de calidad sobre el que se asienta el modelo, es decir, el código internacional de prácticas taponeras, y por otro, el sistema de auditorías.
En cuanto al primero de los elementos, es claro y notorio que su desarrollo ha sido uno de los avances más importantes llevados a cabo dentro del negocio en los últimos veinte años, sobre todo de cara a erradicar el famoso problema de la contaminación por organoclorados (el famoso TCA). Su uso, muy estandarizado desde que apareciese, ha permitido atenuar uno de los problemas más graves con los que ha tenido que luchar el negocio. Las prácticas que en él se incluyen han sido progresivamente aceptadas por las empresas corcheras, en algunos casos de forma explícita, por aquello de su exigencia directa tanto por clientes como por el propio sistema de auditorías de certificación (SYSTECODE), pero también de forma tácita, derivado del aprendizaje por parte de aquellas empresas no miembros de la “red systecode”, las cuales han asumido de forma indirecta y progresiva esa manera de trabajar, u otras, quienes a pesar de que han dejado de creer en el sistema, ya han incorporado de forma natural buena parte de las buenas prácticas descritas.
Por cierto, esta manera de transmisión de conocimiento entre el aprendizaje codificado (el reglamentario) y el tácito (el tradicional), es un buen ejemplo de los síntomas de los distritos industriales. No estamos tan lejos pues de nuestro objetivo.
Otra cosa bien distinta es el modelo de certificación SYSTECODE.

Para poder valorar el sistema es necesario conocer otros modelos similares en su esencia o idea, como pueden ser los sistemas ISO 9000. Otro aspecto que enriquece en la adquisición de un juicio crítico, (para esto y para todo en la vida), es la experiencia.
Humildemente, creo que puedo aportar algo en los dos aspectos.
En base a estos “inputs”, debo indicar que mi visión sobre el sistema de auditorías systecode no es muy positiva:

Se trata de un modelo opaco y no abierto a la sociedad, justamente lo opuesto a lo que debería ser. Argumento esta opinión en base a varias características particulares:

-Al sistema de certificación solo tiene acceso una única empresa de certificación acreditada a nivel mundial (en este caso Bureu-Veritas), lo cual limita el grado de construcción de mejoras en base a la puesta en común de aportaciones. Los modelos ISO son un claro ejemplo de lo contrario. El número de empresas certificadoras que pueden entrar en el sistema no está acotado, y esto refuerza su imagen, y sobre todo, su funcionamiento.

-Este “aislamiento técnico” queda de manifiesto también en el equipo de profesionales que valora el cumplimiento de la norma, con un auditor específico que es exclusivo de la OCA Bureau-Veritas, y el “experto”, solo vinculado a un cierto número de personas que eligen los organismos “reguladores” del sistema. Es muy difícill tener  acceso a profesionales externos, aunque sean propuestos por las asociaciones de empresas (lo digo con conocimiento de causa).

También debemos hablar de su falta de reconocimiento por parte de los clientes finales. A pesar de la labor de Lobby de los organismos internacionales relacionados con el corcho (estoy hablando fundamentalmente de C.E Liége), no existe un conocimiento y reconocimiento generalizado. Cualquier bodega reconocen mucho más un proveedor certificado en ISO 9000, ISO 22000 o BRC, por poner ejemplos de normas de reconocido prestigio internacional.

Por último hemos de identificar en el sistema, los mismos problemas de credibilidad que en otros modelos  de certificación, en base a la importancia del certificado por encima de las prácticas que en teoría se recogen en la norma de referencia. En este sentido, en lo que a mi respecta, merece mucho más respeto y credibilidad una empresa que trabaja con los cánones de calidad que marca el código, aunque sea de forma tácita, que aquella empresa que “hace los deberes” la semana antes de las auditorías.

En  resumidas cuentas, achacar la falta de compromiso con la calidad a la falta de fe en el sistema de auditorías SYSTECODE es un argumento cuando menos discutible.

Mi humilde opinión.


sábado, 19 de julio de 2014

El papel de la Universidad en el distrito industrial corchero de San Vicente de Alcántara.





El pasado 17 de Julio presentamos a la vicepresidenta del Gobierno de Extremadura Cristina Teniente el proyecto “Hacia la constitución de un distrito industrial corchero en San Vicente de Alcántara”.

Los resultados no pudieron ser mejores, puesto que nos extendió el apoyo del Gobierno extremeño a esta iniciativa que parte de la Universidad de Extremadura, y en concreto, del grupo de investigación de Historia Económica de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, equipo de profesionales con el que colaboro desde hace un tiempo.

Ese día sembramos un germen sobre el que poder construir una necesidad histórica que demanda el negocio corchero sanvicenteño, y por extensión el extremeño. 

El equipo de investigación de Historia Económica defendiendo el proyecto "Hacia la constitución de un distrito industrial corchero en San Vicente de Alcántara", frente a los agentes institucionales regionales y locales. 


A partir de ahora queda una ardua labor de construcción del modelo socioeconómico que debe vertebrar la economía de San Vicente de Alcántara, y también de toda su comarca. En este trabajo será muy importante las aportaciones que hagan las instituciones (regionales y locales), la propia universidad, las empresas, las asociaciones y del resto de agentes que formen parte de esta red en donde se confunden los negocios, la cultura, el entorno y la sociedad de un territorio específico.

Organigrama tipo de un distrito industrial.

Precisamente me gustaría hablar de este aspecto, los agentes que formarán parte del distrito, todos ellos IMPRESCINDIBLES si se quiere llevar a cabo una empresa de la envergadura de la que estamos hablando. 

Para entender y justificar este hecho, debemos irnos a la propia esencia del concepto de lo que es un distrito industrial, para cuyo término podemos tomar distintos matices teóricos según a quien nos refiramos, pero que a mi personalmente me gusta simplificar en su definición, de la siguiente forma: Se trata de un consorcio del que forman parte varios elementos representativos de la sociedad de un territorio,  que centra sus esfuerzos y recursos en potenciar la fuente de vida de ese lugar, capacitando a las empresas que se asientan en él, favoreciendo la creación de otras nuevas, y permitiéndolas ser competitivas en un mundo tan hostil como el actual, paradójicamente mediante la colaboración sincera.
Si se comprende este concepto, es fácil entender que todos y cada uno de los agentes de los que hacía mención anteriormente son del todo necesarios, y la explicación es bien simple: todos y cada uno de ellos forman parte de la sociedad en general, y prescindir de alguno de ellos es dejar coja la mesa sobre la que construir el distrito.
Esta afirmación la hago a propósito de las opiniones (respetables, que quede claro) que manifestaron algunos de los agentes que participaron en las jornadas del día 17, quienes vinculaban el éxito de la constitución del distrito, a la necesidad de que fuese la rama empresarial la que liderara el proyecto de forma exclusiva.

Este argumento pierde validez a mi juicio a poco que se haga un diagnóstico de la realidad del tejido empresarial corchero sanvicenteño, y sobre todo, a la hora de medir las sensibilidades de las personas que hay detrás de las empresas,  quienes,  transmiten la necesidad de un apoyo necesario por parte del resto de agentes, tanto de las instituciones como de la universidad.

Por otro lado está el hecho de las estrategias que han de fijarse para con el distrito, que han de ser fruto de las negociaciones de todos los agentes que tienen implicaciones en generar esa capacitación empresarial necesaria, y que permita al distrito ser una incubadora de empleo constante. Cuando hablamos de un interés general como este, han de estar presentes todas las sensibilidades posibles en la toma de decisiones, para que esas decisiones sean favorables al conjunto de la sociedad del distrito, y esto solo es posible si forman parte del mismo todos estos agentes.

Me gustaría hablar del papel específico que tiene y debe tener la universidad en este proyecto, tanto en cuando me veo representado en este ente.

Para empezar el proyecto “hacia la constitución de un distrito industrial corchero en San Vicente de Alcántara”, se trata de una “solución” que parte del propio centro de conocimiento, y que por tanto, para materializarlo no hay mejor “director de orquesta” que el que lo ha desarrollado.

También hemos de hablar de la universidad como una fuente continua de conocimiento y de criterio técnico, algo muy necesario en este proyecto. La falta de este aspecto y de otros condicionantes precisamente fueron la causa de los fracasos precedentes de iniciativas similares a las que nosotros proponemos.

Además, hay que tener en cuenta que, en el marco económico al que se va a recurrir para poner en marcha las acciones que planteamos, es necesaria la presencia de organismos públicos de conocimiento, tales como los centros tecnológicos y la universidad, y concurrir así a proyectos europeos para optar a la financiación necesaria.

Por último, está el toque de objetividad que una entidad como la universidad aporta al conjunto del distrito, muy necesario a la hora de ayudar a tomar decisiones equilibradas.

Por lo tanto, está claro que no podemos entender los distritos industriales sin la presencia de la universidad, y no lo digo yo, lo dicen todos los casos de éxito existentes y las teorías que han permitido ayudar a poner en marcha “herramientas” como ésta, que permiten a las comunidades de los territorios  a sobrevivir de forma digna.